Habla por encima del ruido, por encima de los coches y de la lluvia. Y no se porqué pero él cambia mi forma de ver el mundo. Me mira y hace que piense en él constantemente. Es el único que me sostiene. Y ahoraEstoy lista para soportar todo lo que venga si tú estás conmigo.
Ven, siéntate a mi lado, más cerca, y prometo susurrártelo. Prometo susurrarte que te quiero. Te quiero de lunes a domingo, del día uno al treinta y uno, de enero a diciembre, del año dos mil al cuatro mil veintisiete, desde aquí hasta japón, desde la tierra hasta la luna. No tengo explicación. Te quiero desde menos infinito hasta más infinito.
Si no persigues lo que quieres, nunca lo tendrás. Si no preguntas, la respuesta será siempre no. Si no aspiras a ir más lejos, te quedarás por el camino. Siempre igual, ¿no lo ves? Si no arriesgas, no ganas.
Sonríe, muéstrate feliz, si no todos te pasan por encima. Ríete, disfruta, no tienes la edad suficiente para permitir aburrirte. Conoce, investiga todo, no les des el gusto a los demás con conformarte escuchando sus experiencias. Equivócate, cae mil veces en el mismo lugar, date el permiso de descubrir el mundo tú sola. Ayuda, escucha a los demás, no sabes cuando vas a ser tú la que necesites un buen consejo. Piensa, entiende, pero nunca le tengas miedo a los impulsos. Excede, sobrepasa, vive cada minuto.
Vámonos. Donde sea. Tampoco importa, si estamos juntos. Salir un día de casa, coger la carretera y volar. Convertirnos en nómadas, cantar al rededor de infinitas hogueras, dormir en cuatro mil playas, levantarnos a la salida del sol y volver a coger la moto. Recorrer España, fugarnos por la frontera, llegar a un país desconocido, chapurrear francés en algún hotel intentando pedir una habitación, reírnos de la vida y derretirnos de amor todo el tiempo. Que no nos importe quien nos mire, solos tú, yo, y un mundo desconocido que conocer