Caminamos juntos hasta el portal de mi casa, sin hablar. No hace falta, hace tiempo que entre tú y yo sobran las palabras. Tu mano roza la mía, una vez, dos veces... Me pongo nerviosa en el momento en el que decidimos cogernos por la cintura y caminar abrazados. Dulce momento, dulce sensación que recorre todo mi cuerpo, cada centímetro de mi piel...
Llegamos al portal, fin del trayecto. No te dejo pensar, te beso una vez, dos veces y, el tercero, es intenso, duradero, un beso que significa mucho para ambos.
Sabes que te quiero, sabes que es verdad.
Sabes que no va a cambiar...

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