Dos son los años que llevo al lado de esa persona, esa persona que me hace reír, llorar, gritar, saltar... en resumen: disfrutar de la vida.
Esa persona que me ha enseñado como vivir la vida con una sonrisa en la cara que me dure para siempre, y no una sonrisa permanente de esas que tienen casi todas las personas que hay en este mundo.
Gracias por hacer de mi lo que ahora soy, gracias por hacer que vuelva a tener esa confianza, que vuelva a creer en el amor. Gracias por curar mi corazón herido, tan herido, un corazón que no estaba seguro de si debía o no debía volver a amar, pero me enseñaste que sí, que si no lo hacía no sabía si iba a salir bien o mal, y ahora sé que sí, que saldrá bien.
Llevo 2 años dependiendo de una sola persona, 2 en los que mi felicidad depende de una sola persona, una persona que si me falta, ya no soy feliz. Una persona que si me falta, tendría un vacío grandísimo en mi corazón. Un corazón que día a día se va haciendo más y más grande gracias a todo el cariño que me das, un corazón que... que sigue latiendo y bombeando sangre gracias a ti. ¿Sin ti? Nada, absolutamente nada. ¿Sabes? Siempre, siempre estaré dispuesta a hacer todo lo posible para ser aún más de tu agrado, y nunca tendrás que hacerte a la idea de vivir sin mi.
Eres todo, todo lo que me ayuda a seguir adelante, cueste lo que cueste, por mucho que llore o muy mal que lo pase, siempre siempre voy a estar a tu lado, nunca te dejaré ir, no hay fuerzas que hagan que te suelte de la mano.
Te amo gordo, siempre contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario