Y es entonces cuando quieres, deseas, imploras que el tiempo pare. Que las manecillas del reloj se congelen, que los segundos se vuelvan horas, días, meses o incluso años. Años rellenos de momentos, de miradas, caricias, risas y amor.
Mirada complice que se apodera de segundos, entre los cuales se puede percibir el aroma a fecilidad, sí, parece haber llegado, y sientes que no se irá mañana, ni pasado, y quizás tampoco al otro...Ahora es presente, es un "hoy", y es un "mañana". Pensamientos llenos de esperanzas. Una vida para dos, corazón compartido, no dividido.
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