Era de día y de noche, un patio y una ciudad se mezclaban en sombras y luces incandescentes. No recordaba ese lugar, quizás nunca había estado allí, o quizás era un conjunto de varios lugares que se quedaron en su retina. Caminaba riendo, era como una pelicula estúpida, un "vamos a saltarnos las reglas que hoy no es día ninguno", que estamos en un lugar sin nombre en busca de lo que siempre quisimos y nunca nos dieron.
Apareció él, comenzaron a girar sin sentido, a correr hacia ninguna parte, a gritar sin necesidad de aire. Ella saltaba en una cama elástica azul eléctrica, llevaba tacones y su pelo era rubio y rizo, lo invitó y saltaron gritando, no necesitaban decir nada. Ella lo arrastró por entre miles de personas que esperaban el bus hacia ningún lugar y saltaban y giraban entre la multitud sin marearse.
Corrieron por los pasillos del colegio de cuando eran niños y rieron, eran libres...entraron en aquella habitación de la que no iban a salir.
Las luces eran tenues, como si dentro de las lámparas guaradaran las lucierganas del camping, por la ventana enrrejada podías ver el patio, la gente seguía esperando que los buses se fueran. Estaba oscuro, pero la luna lo iluminaba todo.
Ella se acercó a él, le besó y recibió la contestación de una boca que tenía mucho que decir desde hace años, las luces seguían tenues, pero ella lo miraba a los ojos mientras que hacían el amor, agarraba su piel con ganas. Y se reían, porque estaban locos, porque no era ningún día, porque podían hacer lo que quisieran.
Él la miro a los ojos, su interior se revolvió, no se había dado cuenta pero él era como antes. Se levantó y se miró al espejo, todavía era niña, tenía el pelo revuelto. Buscó su cicatriz...no estaba, entonces lo supo.
-El destino va a llamar a la puerta.- y tocaron la puerta con fuerza.Se pusieron la ropa y ella intento hacer la cama con desespero pero entraron, el futuro entró.
-Cómo habeis podido hacer esto? No podeis iros sin cumplir un castigo.
-No ha sido sólo sexo, yo la amo joder, estoy enamorado de ella.
Sabeis, creo que jamás había oído esas palabras de su boca, pero su voz retumbo en su cabeza con fuerza. Y se levantó, porque se sintió fuerte para hacer cualquier cosa, pero él se río y ella volvió a sentarse.
-Te ha dicho ya que se va a Atlanta?- joder, creo que no sé ni dónde coño está Atlanta, pero fijo que estaba lejos porque ella se echó a llorar. Y se puso a gritar, porque no comprendía nada.
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