Maria Sanchis Perez.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Todos estamos jugando a perder los papeles, y créeme, nadie se salvará de ello; unos los perderán antes, otros un poquito más tarde, los menos quedarán rezagados para perderlos de últimos y no serán por ello más valientes ni mejores.
Anoche me quedé pensando en qué momento decidí ser distinta, actuar distinto y llegué a la terrible conclusión de que todo fue fruto de las circunstancias adecuadas, o equivocadas, quien sabe. Y que hoy en día ya he hecho el número adecuado de cosas mal como para sonreír mientras digo que ya me las sé todas, o al menos la mayoría; y qué triste que ahora que todo se desfasa yo este aquí con resaca de no decidir nada y vivirlo todo como venga.
Y que no, que ahora ya no vale quejarse, ni esconderse, que quizás no todo estuvo bien pero sirvió para algo, que aprendimos cosas, que perdimos el miedo, que chillamos alto y bailamos a lo loco; que ya jugamos a decirnos cosas sin sentido, a querer a un extraño, a reírnos cuando se nos ponen las cosas putas, a guiñar obscenamente los ojos por el módico precio de un cubata...que ya hemos crecido porque aunque todavía no decidimos nuestro rumbo, sí sabemos cual no queremos seguir ni a tiros.
Que ya sé de que pié cojea el mundo, que sé cómo hacerle la pelota, que sé que le mola buscarnos las cosquillas y que a veces me mola gritar aunque sepa que no sirve de nada.

Y que es la hora de volverse un poquito loca de nuevo, loca por ti. Me tienes que no sé en qué día vivo, ni que año es este.

No hay comentarios:

Publicar un comentario